Maltrato a la propiedad del Estado

Maltrato a la propiedad del Estado

Algo se advierte en el barrio de Colón, hay un olor a pintura recién mezclada. Hay ruidos de pasos sigilosos en las noches. Uno no logra entender por que se concentran en esta zona, pero ahí están: en el Paseo del Prado, con sus skates, o en un taller medio apuntalado, medio sucio, medio comunitario; escuchando rap, electrónica, garabateando cartulinas, lienzos, vendiendo souvenirs; usando argollas en las narices, redactándose tatuajes en el cuerpo. Sonriendo despreocupados, mientras se empinan una botella plástica con ron.

Uno no logra entender cuando comenzó todo. Danilo Maldonado, aunque logró firmar «El Sexto» en la fachada del Bellas Artes, no estuvo demasiado cerca como para movilizar a estos chicos. Quizás más bien se inició con Five Stars, saliendo a la calle primero con Yulier P. y luego con Fabián.

Pero Yairán (five stars) marchó en algún momento a Alemania, donde sigue trabajando, entonces el Yuly perdiendo todo miedo escénico asumió la escribanía de la ciudad. Ahí pululan sus personajes amorfos bajo la nomenclatura de P 14, P. 15, P.16.

Fabián, luego de varios tanteos, encuentra a su encapuchado, a su huevo frito y a su desigual cuenta matemática: 2+2=5. El 13 de enero de 2016 hace su primer grafiti. Él no lo olvida. Y promete celebrarle todos sus cumpleaños.

La mayoría de estos vándalos no proviene de la academia, salvo algunos casos como el de Luis, graduado del Instituto Superior de Arte (ISA) en el año 2012, quien además es uno de los pocos que trabaja insertado en el circuito galerístico, bajo el apadrinamiento del artista Juan Carlos Alom. Dentro de este grupo hay otros que prefieren mantenerse anónimos, como el que se autodenomina Musashi, autor de bohíos que sueñan con transformase en casas de mampostería.

El resto, arrabaleros de pura sepa.

Sin embargo, la separación real entre ellos, quizás se pueda plantear desde su postura política. Una parte, deja sin marcar sus grafitis, y recontextualiza la imagen del héroe, mascullando una crítica al sistema. De este modo, podemos encontrar a Martí, amando free wifi; y al Che proclamando…al imperialismo, ni tantico así. En estos ejemplos, el mártir, desde la repetición acertada de la plantilla, vuelve acercarse al pueblo a través sus preocupaciones.

En este grupo, también se deben incluir a los que dan la cara, en primera instancia El sexto, reconocido internacionalmente por su activismo; y el Yulier P., quien de un tiempo a esta fecha ha sufrido varias presiones por declarar a medios independientes que su trabajo refleja las cosas que están mal en Cuba.

La otra parte, utiliza tags (Allie) o imágenes antropomórficas, (monos, monstruos) y a la hora de defender su trabajo, acude al termino social como si de esa manera se eliminara toda connotación política. Cada uno de ellos tiene una filosofía muy particular: la sombificación de la ciudad, la discriminación racial, los mecanismos antidepresivos, la simbología de los illuminati, los masones, el cristianismo; sin embargo no les interesa enmarcarse dentro de un llamado arte político.1

Pero el gobierno no entiende de esto, y quiere convertirlos a todos en disidentes públicos. Los multa, los tilda de vándalos, les quita los materiales, los amenaza, los obliga a borrar lo que hacen. Y eso, ante la necesitada adrenalina de la edad, en vez de molestar a estos jóvenes, los divierte.

El propósito de Maltrato a la propiedad del Estado, evento que realiza una cartografía del grafiti existente en el barrio de Colón es, más que reivindicar la labor de estos jóvenes, es exponer abiertamente sus intenciones artísticas.

Teniendo como antecedente en este sentido al ciclo Parche rosa sucio, muestra de graffiti habanero, llevado a cabo entre el 15 de septiembre hasta el 28 de noviembre de 2012, por Cristo Salvador Galería. Este proyecto del Museo de la Disidencia en Cuba intenta hacer visible a la nueva hornada de grafiteros, y romper con los niveles de intolerancia de las autoridades que no consienten fenómenos ubicados fuera de alguno de sus controlados extremos.

Sin desarrollarse como un grupo homogéneo, el grafiti que se mueve en el barrio de Colón, habitat de la mayoría de sus exponentes, se está pensando como una entidad en progreso. Las crews extranjeras que visitan la isla, como 1UP (Alemania), o APC (Colombia), o CBS (Estados Unidos), se acercan a ellos y comparten generosamente los muros. Los caminos son disímiles, inverosímiles filosofías, imaginarios personales y crítica social descarnada. Pero lo importante es que están construyendo un espacio de opinión, de disfrute, de enojo.

1 Dentro de este grupo destacan: Happy Zombie, Sam33, Lou81, B8, Silis, quienes realizan figuras fantasmagóricas propias de la alucinación; trazan monos, ojos y dedos gigantescos, o rostros de buenos killers con pañoletas que esconden identidades.

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